50 aniversario del Apollo 11 y el tripulante que marcó la diferencia.

«Estamos bien», informaba Neil Armstrong, a segundos del despegue de la misión Apolo 11, hoy hace 50 años. 

El 16 de julio de 1969, los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins despegaron de la plataforma de lanzamiento 39A en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en Florida.

Hazaña espacial histórica en la que trabajaron 400.000 personas y que vieron por televisión en vivo cerca de 650 millones de espectadores.

Foto Reuters

En el despegue, los cinco motores F-1 tardaron nueve segundos en llegar a la máxima potencia, alcanzando un consumo de 13.000 litros de hidrógeno y oxígeno líquidos por segundo.

El cuarto tripulante

Dentro de la red de 24 kilómetros de cables que componían la nave, había un ordenador a bordo de nombre AGC (« Apollo Guidance Computer»). El cuarto tripulante.

Sus funciones eran de vital importancia para la misión: controlaba los sistemas de estabilización, los encendidos del motor, calculaba la posición de la nave y dirigía todas las fases del vuelo. Fue un hito tecnológico y una de las piezas más complejas de la misión. Es de llamar la atención, que su potencia causaría risa ante cualquier smartphone actual: era dos mil veces más lento (su velocidad era de 2.048 MHz) y su memoria era mínima: tenía 72 kilobytes para almacenar programas y otros cuatro para almacenar datos.

El dispositivo cumplió con su trabajo: fue el que hizo las operaciones vectoriales más complejas para calcular rutas y el que mantuvo la nave girando en todo momento en el espacio para mantener uniforme la temperatura de su superficie. Su catálogo contenía las coordenadas de cuarenta estrellas para alinear la nave y facilitar la navegación, y los astronautas pudieron darle instrucciones en tiempo real para responder rápido a las necesidades.

El AGC fue un prodigio de la miniaturización de la época. Pesaba unos 35 kilogramos y ocupaba el espacio de un maletín, cuando los ordenadores del momento ocupaban habitaciones enteras.

Su consumo de energía era similar al de una bombilla.

Fue el primero en el que se usaron microchips, lo que fue crucial para sustituir los ordenadores basados en tubos de vacío.

El histórico viaje de poco más de 386,000 kilómetros desde la Tierra hasta la Luna tuvo una duración de 76 horas, dónde el AGC cumplió cada una de las expectativas y acompañó a esta tripulación de leyenda.

Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad“.

Neil Amstrong

Andrés Villela, es el director creativo para el diseño de estrategias en el Tripulante.

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